La reforma previsional en Argentina genera un intenso debate sobre el futuro de las jubilaciones. Según la abogada previsional Florencia Markarián, el proyecto gubernamental busca equiparar la edad de retiro entre hombres y mujeres, elevarla progresivamente hasta los 70 años y eliminar la exigencia de 30 años de aportes. Estas medidas buscan equilibrar un sistema con graves desequilibrios fiscales y demográficos, pero podrían transformar radicalmente la vida de millones de trabajadores.
En una entrevista reciente en Canal E, Markarián detalló los puntos clave de esta iniciativa, prevista para debatirse a fin de año. El impacto social y económico de estos cambios es innegable, especialmente en un contexto de alta informalidad laboral y expectativa de vida de 74 años. A continuación, exploramos en profundidad cada aspecto de esta controvertida propuesta.
La equiparación y elevación de la edad jubilatoria
Uno de los pilares de la reforma previsional es la unificación de la edad de retiro. Actualmente, las mujeres acceden a la jubilación a los 60 años y los hombres a los 65, pero el proyecto propone igualarlos en 65 años para luego subirlos a 70.
Florencia Markarián enfatizó que esta suba haría de Argentina el país con la edad de retiro más alta del mundo. Con una expectativa de vida promedio de 74 años, jubilarse a los 70 implicaría solo cuatro años de percepción de haberes en promedio, un cambio drástico que afecta la planificación vital de los argentinos.
Esta medida responde a la necesidad de sostenibilidad. El sistema actual enfrenta un déficit crónico, donde solo hay 1,7 aportantes activos por cada pasivo, cuando se requieren al menos tres para equilibrar las cuentas.
Implicaciones demográficas y laborales
La informalidad laboral agrava el problema: gran parte de la población no aporta al ANSES. Incluso eliminando el trabajo en negro por completo, los aportes de los formales no bastarían para financiar las jubilaciones.
Markarián aclaró que el ANSES no depende solo de contribuciones: se nutre también de impuestos específicos. Sin embargo, elevar la edad jubilatoria busca reducir el número de beneficiarios activos y extender la base de aportantes.
- Beneficios esperados: Ahorro fiscal equivalente al 10% del PBI.
- Riesgos: Mayor presión sobre el mercado laboral para mayores de 65 años.
- Comparación internacional: Países como Italia o Grecia ya elevaron edades similares, pero con contextos distintos.
Eliminación de los 30 años de aportes y el rol de la PUAM
Otro cambio radical es la supresión del requisito de 30 años de aportes para jubilarse con haberes plenos. En su lugar, se establecería como base la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que hoy equivale al 80% de la jubilación mínima.
Desde esa base, el haber se incrementaría proporcionalmente según los años aportados. Por ejemplo, alguien con 20 años de contribuciones recibiría más que la PUAM pura, pero menos que el monto completo actual.
Markarián describió esto como una simplificación que amplía el acceso a prestaciones, beneficiando a trabajadores precarios o con trayectorias interrumpidas. Sin embargo, cuestiona si garantiza haberes dignos para “llegar a fin de mes”.
Cambios en el cálculo de haberes
La reforma previsional no se limita a la edad: modificará cómo se computan las jubilaciones. Se busca un esquema más actuarial, basado en aportes reales y movilidad automática, alejándose del reparto puro.
Esto implica revisiones a regímenes especiales, como docentes o estatales, para uniformizar criterios y reducir privilegios percibidos.
- PUAM como piso: Accesible sin años mínimos, pero con topes bajos.
- Progresividad: Más aportes, mayor haber.
- Impacto en moratoria: Podría reducir la necesidad de condonaciones masivas.
Sostenibilidad del sistema y financiamiento mixto
El déficit del ANSES es estructural: 1,7 aportantes por pasivo genera un desbalance insostenible. La reforma apunta a corregirlo mediante menos egresos y mayor eficiencia en ingresos.
Aunque los aportes formales no alcancen solos, combinados con impuestos y ahorros privados, podrían estabilizar la caja. Markarián insiste en que es una “deuda histórica” de Argentina modernizar su sistema previsional.
Se explora un componente privado voluntario, similar a capitalización individual. Pero la experta advierte sobre las AFJP: quienes optaron por ellas recibían apenas 15.000 pesos mensuales por comisiones abusivas.
Lecciones de las AFJP y riesgos del ahorro privado
Las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) fracasaron por altos costos y bajos rendimientos. Cualquier esquema mixto debe evitar comisiones excesivas y garantizar transparencia.
El gobierno busca un ahorro del 10% del PBI, pero el éxito depende de la confianza pública. Jubilados actuales temen recortes; trabajadores jóvenes, precariedad futura.
- Ventajas del mixto: Diversificación de riesgos, incentivo al ahorro personal.
- Desventajas: Volatilidad de mercados, desigualdad para bajos aportantes.
- Regulación clave: Límites a comisiones y fondos garantizados.
Impacto social y desafíos pendientes
Esta reforma previsional promete equilibrar las cuentas públicas, pero genera preocupación por su equidad. Elevar la edad jubilatoria a 70 años choca con realidades como desempleo senior y salud precaria.
Eliminar los 30 aportes democratiza el acceso, pero ¿al costo de haberes mínimos? Markarián urge un debate inclusivo para evitar fracturas sociales.
En resumen, la propuesta es ambiciosa: equiparar edades, basar en PUAM, incorporar privados. Su implementación definirá si fortalece o debilita la red de protección social argentina.
Los jubilados actuales observan con recelo, mientras generaciones futuras apuestan por un sistema viable. La clave está en transiciones graduales y haberes que cubran necesidades básicas, sin depender de familiares.
Conclusión: Hacia un sistema previsional moderno
La reforma previsional en Argentina representa un punto de inflexión. Con análisis de expertos como Florencia Markarián, se vislumbra un modelo más sostenible, pero con retos éticos y prácticos inmensos.
Elevar la edad jubilatoria, simplificar aportes y diversificar financiamiento podrían estabilizar el ANSES. No obstante, el éxito radica en equilibrar austeridad fiscal con dignidad para los mayores.
Argentina debe esta reforma para honrar compromisos intergeneracionales. Monitoreemos el debate: de él depende el retiro tranquilo de millones. Mantente informado y participa en la conversación sobre el futuro previsional.


